17/9/17

(+56) UNA SEMANA MUY AMERICANA

16:44 0 Comments



El resto del domingo pasado lo pasamos en casa, y, como era el cumpleaños de Kynlee (la más pequeña de mis host sisters), lo celebramos con una tarta de helado que estaba increíble.



Os dejo por abajo una foto del "proposal" que le hice a Sara, la estudiante italiana, para que fuese al baile del viernes conmigo: estas semanas las taquillas se han llenado de cartelitos de estos y, aunque la mayor parte fuesen de parejas, hay bastante gente que va con amigas, por lo que yo no me quería quedar sin hacer la americanada por lo que, el lunes, a primera hora, se lo pegué en su taquilla.



También el lunes, por fin, me dieron mi carné de estudiante que, aunque realmente no vale para nada, me hace mucha ilusión tenerlo. 

Después del entrenamiento tuvimos la cena de equipo: esta vez la organizaba una niña que se llama Anaiya, y la hicimos en una de las mesas picnic del colegio. Comimos una pasta a la que llaman egg noodles con carne y en fin, me hubiera comido toda la pota yo sola de no ser porque aún tengo que mantener un poquito la compostura.

Por la noche jugaban los Broncos de Denver, que es el equipo de fútbol americano favorito de la mayor parte del estado, por lo que todo el mundo se vistió de naranja para animarlos. Y, aunque lo hacen siempre, esta vez, quizás por ser lunes, o el primer partido de la temporada, lo noté más que nunca.



El martes tuvimos una revisión de oído y vista que, no sé como, pasé sin ningún error. Salimos un poco antes de clase porque teníamos partido, esta vez en Collbran, contra un instituto llamado Plateau Valley. Perdimos, pero las chicas de Varsity ganaron. Estaba agotada, y esta vez casi me quedo dormida grabando el partido; aún así, fui sobreviviendo gracias a que podía beber Gatorade gratis (es una bebida energética que, aunque la hay en España, aquí es mucho más popular) y, aunque fuesen vasos de chupito, me fui apañando hasta que les vacié el dispensador.


Os dejo aquí unas fotos que nos sacó Jazmin, una de mis compañeras de Periodismo, para el artículo sobre las estudiantes de intercambio que ha preparado para el periódico.

En Literatura Americana estamos leyendo La letra escarlata de Nathaniel Hawthorne, en el que la protagonista tiene que llevar una "A" en el pecho durante el resto de su vida por haber cometido adulterio. Algo más liviano y divertido, nosotros, a partir del miércoles, y hasta el lunes de la semana que viene, tenemos que llevar la inicial de uno de nuestros "pecados" enganchada en nuestros polos. No tenía que ser algo serio, por lo que yo escogí torpeza (clumsiness).



También el miércoles, durante la hora de Periodismo, tuve que salir para sacarle fotos a los niños de Kindergarten: cada semana tenemos que entregar diez, por lo que es algo que ya se va a convertir en frecuente.

El jueves al acabar las clases tuvimos una pep rally, que es una especie de "evento" en el gimnasio en el que presentan a todas y cada una de las personas que forman parte de los equipos del instituto de esta temporada. Después hicieron unos juegos en los que, 8 personas de cada curso, tenían que competir en representación de su clase.

También llegaron por fin nuestras fotos individuales, que son las que aparecerán en el anuario a final de curso.

El viernes por la tarde tuvimos un partido en casa: perdimos otra vez, pero jugamos bastante bien. Después, volvimos a casa para prepararnos para el baile. No era formal, por lo que se suponía que teníamos que llevar camisetas haciendo juego con la de nuestras parejas, pero como Sara y yo no tuvimos mucho tiempo, simplemente decidimos llevarlas de color blanco.

Hannah, Zach, Miya y yo antes de ir al baile

El baile fue bastante divertido: cada curso tenía que llevar algo en específico para picar, por lo que, lo más importante, había comida. Hay que reconocer que ver bailar a estos americanos fue muy gracioso: algunos grupillos se libraban, pero, al ver a otros, hubiera necesitado a alguien jurándome que no estábamos en los ochenta. Tuvo sus bailes en pareja, sus bailes en línea y sus corros con gente en el medio, pero sin duda mi parte favorita fue el fotomatón.


El sábado tuvimos que madrugar porque teníamos un partido en Rangely, a unas dos horas de Grand Junction. Aunque vamos mejorando, volvimos a perder; pero mereció la pena aunque fuese solo por ver la pasada de instituto que era y el pedazo de pabellón que tenían.


Después de comer, como siempre, en Subway, volvimos a casa y, tras jugar un poco más al volley y echar unos petardos, acabamos el día haciendo una hoguera. Las nubes nunca han sido una chuchería que me gustase, siempre se las daba a mi madre o mi hermano, pero hay que reconocer lo ricas que están tanto quemadas solas como en smores (metidas entre galletas y con chocolate).



Las noches alrededor de la hoguera son algo que me encantan y, sin duda, una de las cosas que me voy a llevar como costumbre a España.

¡Hasta la próxima semana! ❤️

10/9/17

(+49) TODO ERA CUESTIÓN DE TIEMPO

15:33 0 Comments


Y casi 50 días después, una siente alivio. Siente alivio cuando, por fin, es capaz de afirmar que está casi adaptada, que ha tenido una semana fantástica y que ha habido días sin momentos bajos. Y podría decir que ya lo estoy completamente, pero basta que lo diga para que algo pase, por lo que lo voy a dejar así. Y ahora leo todas las entradas y veo la evolución, y no me avergüenzo de haber tenido momentos duros, de haber llorado y de haber escrito todo lo que escribí; todos los estudiantes de intercambio vamos a tener situaciones así este año y, como ya dije, quiero recordar estos meses tal y como han sido, no solo con lo bonito que se ve todo.
Y había leído decenas de blogs de gente pasando este año aquí, y eran pocos los que hablaban de esto, por lo que no contaba con ello, no pensaba que yo también lo fuese a pasar; por lo que también, para la gente que esté pensando en estudiar un año aquí, deciros que es una realidad, que os lo repetirán muchas veces y no lo creeréis, pero son pocos los que se libran de la montaña rusa. Y la he pasado, y he aguantado. Otra vez, una aprende que el tiempo todo lo arregla.

El domingo después de escribir la entrada, pasamos el resto del día jugando al Twister y al Gestos; también, al no tener clase al día siguiente, empezamos a ver la película Million Dollar Arm.


El lunes, a pesar de ser un Labor Day que pasamos con más juegos de mesa y terminando la película, tuvimos entrenamiento. Una curiosidad es que, al parecer, puedes contratar un servicio para que los boy scouts te coloquen una bandera en el jardín durante determinados días festivos, por lo que el vecindario amaneció plagado de ellas.

El martes tuvimos las fotos de volleyball: la verdad es que me muero de curiosidad por ver como quedaron, porque las poses que nos mandaron hacer son dignas de un álbum de cromos, pero fue algo divertido.

El miércoles tuvimos un partido en el instituto contra Debeque: ¡ganamos!, la verdad es que me hizo mucha ilusión, porque fue el primer partido que no perdimos. Mientras las de Varsity jugaban, como hacemos en cada partido, nosotras rellenamos unas fichas con sus estadísticas (número de saques fallados, remates...).

Los partidos son muy largos, por lo que solemos acabar muy tarde y no nos acostamos tan temprano como de costumbre al tener tantos deberes, pero esta vez se hizo más llevadero con la hamburguesa y el helado de Wendy's que tomamos; las patatas, esta vez, decidí tomarlas bien alejadas del helado.



Esta semana, en Periodismo, nos asignaron a qué parte del anuario nos vamos a dedicar cada uno, y en mi caso me ha tocado Kindergarten (los niños más pequeños) y High School Basketball, cuya temporada empezará alrededor de noviembre. Tampoco me puedo olvidar de contar la cara de susto que se les quedó a mis compañeros de Latín cuando, después de leer un relato en el que los romanos saltaban las hogueras y de que hablasen de lo locos que estaban, les hablé de San Juan y de como hacer eso es algo muy normal.

El jueves tuvimos hot lunch de Freddy's, que es una cadena de comida rápida, y, por la tarde, Hailey jugó otro partido de volley con su equipo de Middleschool (equivalente a Primaria y los primeros dos años de la ESO): aunque no lo vimos desde el principio, estuvimos allí un poco antes de que acabase. Después tocó el fitness assessment de esta semana y, aunque os vais a reír, estoy súper orgullosa de haber bajado mi tiempo corriendo la milla: ¡10 minutos y 14 segundos! Sigo siendo una tortuga en esto, pero, si empecé con doce, nunca me imaginé ni que me acercaría a los diez minutos.

El viernes tuvimos clase, ya que la habíamos perdido el lunes, pero solo hasta las doce y media, que es cuando tuvimos que salir hacia Vail para nuestro partido. El sitio era una preciosidad: al parecer es un pueblo de gente bien, con sus pistas de esquí increíbles, sus pedazo hoteles y unos paisajes para morirse; solo digo que el instituto parecía el vestíbulo de cualquier hotel de lujo y tenía equipo de ski, lacrosse, golf y todos los deportes que uno se pueda imaginar. No ganamos, pero el día fue muy divertido, especialmente por el viaje en coche, que siempre se hace muy entretenido con las compañeras, música alta y las inmensas carreteras americanas por la ventana que hacen que no pare de sacar fotos en todo el trayecto.

Solemos cenar un bocadillo del Subway que guardamos en neveras hasta después del partido, pero esta vez pudimos parar en el local y tomarlo fresco: qué diferencia, me hubiera tomado cuatro. La situación también fue bastante curiosa, porque las dependientas eran sudamericanas y tenían puesto todo el repertorio de reggaetón, bachata y demás latinadas.


Aunque habían llegado el día anterior por la noche, el sábado por la mañana conocí al abuelo y su mujer: ambos viven en California, pero él es vasco y ella mejicana, por lo que despertarme con un "buenos días" ya me alegró el resto del día. Fuimos a desayunar a un sitio cerca de la estación de tren y en fin, solo deciros que eso fue lo único que comí hasta la cena: sin duda el desayuno más grande de mi vida.


Al llegar a casa vimos el Sevilla - Eibar durante un rato, y, aunque mi interés por estos equipos es cero, no os imagináis cuánto se puede llegar a echar de menos el fútbol: no nos damos cuenta, pero es parte de nuestro día a día, por lo que me hizo muchísima ilusión verlo un poquito.

Han traído un piano de California, así que ahora es básicamente la banda sonora de nuestras vidas, y la verdad es que me encanta. Estuvimos chapurreando un poquito, pero la verdad que es alucinante como, en poquitas horas, han aprendido tantas canciones.


Después de esto fuimos al centro comercial y, luego, Hannah y yo nos preparamos y fuimos al colegio, ya que teníamos el tercer partido de la semana. ¡Ganamos!, y la verdad que casi se me sale el corazón del cuerpo en los últimos minutos, porque, al estar empatados, ganaba el primer equipo que llegase a 15. Como hice el viernes en Vail, grabé el partido de las chicas de Varsity, que también ganaron.

Con Paige, una de mis host sisters ❤️

Al acabar volvimos a casa y tuvimos lo que más se ha parecido a una cena española desde que llegué: ¡hasta hubo un poco de sobremesa! Algún día hablaré de cosas que son muy distintas aquí, y, sin duda, la comida y el estar en la mesa no tiene ni punto de comparación con España, aunque también os digo que a veces se agradece que sea tan informal.


Después cada una sacó instrumentos de todos lados y, entre el piano, el violín, la trompeta, la guitarra y no sé qué más, aquello acabó siendo una orquesta.

El domingo fue domingo: con su Skype, deberes, colada y prepararse para el lunes.

futuros becados: no podía acabar la entrada sin deciros que ya se sabe la fecha de apertura del plazo de inscripción. A partir del 2 de octubre podréis empezar todo el proceso, aunque posiblemente hable más a fondo de ello cuando se acerque la fecha. ¡Muchísima suerte a todos, y para cualquier pregunta no dudéis en contactarme!

¡Hasta la próxima semana! ❤️

3/9/17

(+41) SEPTIEMBRE, QUÉ BIEN SUENA

15:47 0 Comments

El lunes se cumplía la primera mitad del cuarto escolar: el curso se divide en cuatro, de diez semanas cada uno; por tanto, nos dieron una especie de boletín informativo, y la verdad es que de momento estoy bastante contenta con las notas. 
Ya no es la primera vez que lo hacemos, pero en Teatro tuvimos la clase al aire libre: teníamos que estudiar un monólogo, por lo que nos dejaron ir afuera. El día terminó con un examen de nivel de inglés que les han obligado a hacer este año a los estudiantes de intercambio, y he de decir que el pobre profesor que me lo estaba haciendo se estaba quedando dormido: lento y larguísimo, a mí se me cerraron los ojos unas cuantas veces también.

El martes salimos un poco antes de clase porque teníamos un partido en Hotchkiss: menuda pasada de instituto, tuve un momento para ir al baño y pensé que estaba en High School Musical. Hasta los árboles de la entrada tenían los colores del equipo. Volvimos a perder, pero estuvimos a punto de no hacerlo, lo cual es un paso. 



El viaje de vuelta fue muy divertido: en una parada un hombre nos enseñó a usar un "yippee stick", como él le llamó, pero que según Internet también puede ser un "gee-haw whammy diddle": al parecer es un juego tradicional americano, y básicamente te engaña con una ilusión óptica. Después de hacer algún truco más, y dándonos ya las tantas de la noche, volvimos a casa. 

mejor tirar de una foto de Internet



El miércoles nos libramos de correr la milla porque hicimos un calentamiento con los chicos de fútbol; como les ganamos, pudimos escoger un castigo, por lo que les hicimos mover el culo como si estuviesen escribiendo su nombre completo en cursiva: fue muy divertido, la verdad.

También me he anotado en el comité del baile, que preparará el que se avecina para el día 15, y en el club de Francés, que pinta bastante bien.

El jueves fue Spirit Day, por lo que la gente podía llevar una camiseta del instituto de parte de arriba, pero no todo el mundo lo hizo. No lo comenté en la entrada anterior, pero los jueves es el día en el que podemos tomar un hot lunch, en el cual, por un precio muy baratito, podemos pedir lo que ofrezcan esa semana: si la semana pasada era Domino's Pizza, esta tocó Taco John's.

El jueves también era último día de mes, por lo que al final del día nos sacaron afuera, le cantaron el "Cumpleaños feliz" a los que lo habían tenido en agosto y nos dieron cupcakes a todos.

El viernes había partido de volleyball, aunque esta vez solo jugaron las del equipo de Varsity, entre las que está Hannah, por lo que lo fuimos a verlo. Era en Ouray, un pueblecito a casi dos horas de aquí, y la verdad que ha sido uno de los sitios más bonitos en los que he estado: visitamos el Box Canyon Park, que es una parque natural precioso con unas cascadas impresionantes, después fuimos a tomar un helado y, tras entrar en algunas tiendas con cosas bastante originales, fuimos a ver el partido. Me lo pasé sujetando la tablet porque me pidieron que lo grabase, pero fue entretenido. La verdad es que solo le puedo decir "gracias" a esta familia por llevarme a tantos sitios y tratarme tan bien.



A la vuelta paramos en Montrose a comer comida mejicana: si ya me gustaba antes de venir, ahora os puedo asegurar que es mi tipo de comida favorita. También pude probar la CocaCola de lima y de naranja y, aunque mi trayecto de ida se basó en dormir, en el de vuelta vimos Maléfica en el coche.


El sábado por la mañana quedamos para ir al centro comercial porque Ashlyn, la hija de la coordinadora y compañera de equipo, quería ayudar a Lin, su estudiante de intercambio de Tailandia, a hacer amigos. Al final nos juntamos unas cuantas: Marija de Serbia, Alice de China (hizo el año aquí con mi organización el año pasado, pero ha decidido volver otro más por su cuenta), Ashlyn y Lin, Hannah y yo. Entramos en muchísimas tiendas de ropa, en una hecha específicamente para Halloween (impresionante) y acabamos comiendo todas juntas: en la zona de restauración los restaurantes están alrededor y hay mesas en el medio, por lo que, si se va en grupo, cada uno puede pedir lo que quiera en donde quiera y luego juntarse todos en el centro, que es lo que hicimos.

El sábado terminó con comida y china y con mi primera galleta de la suerte, algo que llevaba queriendo probar desde que era pequeña.

"Fate happens now, you decide"

"El destino ocurre ahora, tú decides"



El domingo ha sido un día tranquilo, de deberes y de Skype. Mañana es Labor Day, el Día del Trabajo, por lo que no tenemos clase. Aunque, como nuestro cole solo tiene de lunes a jueves, tenemos que ir el viernes para recuperarlo.

También os dejo por aquí una de las frases que leí en las orlas del instituto al que fuimos el viernes y que me encantó:

"Un día tu vida pasará por delante de tus ojos; asegúrate de que es algo que vale la pena ver"

Cuando llegué veía Labor Day, y septiembre en general, como algo muy lejano, y ahora aquí estoy. No ha sido fácil estar en el cole mientras veía vuestras publicaciones de Instagram en pleno agosto; al fin y al cabo, este mes siempre ha sido sinónimo para mí de fiesta, río, paseos nocturnos y mañanas que empiezan a las dos de la tarde. Y la verdad que, aunque no estéis contentos por ello, me resulta un alivio que empecéis por fin el colegio. La adaptación va mejor, pero sigo esperando que mejore: quiero ser capaz de vivir al 100% el presente, pero al fin y al cabo todo en esta experiencia han sido fechas, por lo que, aunque quiera, todavía no puedo evitar tener junio constantemente en mente.

¡Hasta la próxima semana! ❤️













27/8/17

(+34) ¡PRIMER MES EN AMÉRICA!

18:32 0 Comments




La semana comenzaba con el eclipse. No sé en España, pero aquí ha sido toda una noticia: todo el país se ha parado para verlo. A nosotros nos cuadraba en el colegio, por lo que salimos afuera y, con las gafas que tenían algunos profesores, pudimos verlo. He de decir que cuando salí pensaba que no había empezado, porque no oscureció casi nada, pero al observarlo con las gafas sí que se podía ver perfectamente cómo el Sol estaba tapado casi por completo. No es lo más memorable que haya visto en mi vida, pero oyes, una experiencia más.

El lunes, después del entrenamiento, nos dieron nuestros dos equipajes: uno para los partidos en casa y otro para los de fuera.  Aún así, he de decir que lo que más ilusión me hizo fue el lacito que nos dieron el martes a cada una para que llevásemos en nuestros dos primeros partidos. Sin duda los sentimientos se multiplican a este lado del charco, y detalles como ese emocionan como si fuese una niña pequeña.



El resto de los días transcurrieron como de costumbre: clases y entrenamientos. Esta semana algunos entrenamientos los hemos tenido más tarde, por lo que, entre que salíamos de clase hasta que empezaba, teníamos estudio.

El viernes tuvimos nuestro primer partido en Soroco, un instituto que hay en un pueblo llamado Oak Creek: si podéis haceros una idea de los típicos pueblos fantasma que aparecen en las pelis, este era uno; casi cuatro horas de camino que se hicieron mucho más amenas con mis compañeras de furgoneta y mucha música. Si os digo que hasta les canté Despacito no os lo creeríais, pero si aún no me veo capaz de escuchar una gallegada sin que se me vengan las lágrimas a los ojos, esto es lo más parecido que he encontrado; pero no os acostumbréis, porque voy a seguir odiando el reggaetón a la vuelta.

Hannah, que me hizo unos rizos preciosos en el pelo, y yo.

Coach Johnson, Anaiya, Torey, Hailee, Nia,  Miya, Ashlyn y yo.


El instituto era el típico de las pelis: enorme. Aunque todas entrenamos juntas, nos subdividimos en dos equipos: JV (en el que estoy yo) y Varsity. Nunca pensé que me iba a tener que estudiar algo así, pero tras la frustración del entrenamiento del día anterior por no entenderlas, tuve que aprenderme las posiciones y rotaciones y, aunque no del todo, creo que las entendí, aunque me tuviesen de los nervios antes de empezar el partido. Nosotras perdimos, pero las otras chicas ganaron, por lo que nos fuimos muy contentas para casa.





Después del partido, nos dieron una merienda y pusimos rumbo a Grand Junction otra vez. La directora tuvo un detallazo y nos invitó a todos a un helado en Wendy's: helado el cual probé mojado en patatas fritas, cosa que al parecer es muy normal aquí, pero que no creo que vuelva a repetir.

Me encantan los viajes largos por carretera. Y mirar por la ventana: creo que es algo muy simple, pero sin duda una de las cosas con las que más disfruto. Y la felicidad que sentí dentro fue inmensa: mirar a través del cristal y darme cuenta de que estoy donde solía estar cuando soñaba, incluso apenarme por el hecho de que esto tiene un final marcado por una fecha concreta; pero también una felicidad inmensa de mirar el paisaje y acordarme de mi tierra, y saber que no se mueve de ahí, que mi primer cajón desordenado va a seguir así cuando vuelva, que mi gente también lo hará, y que no podría estar más orgullosa de mis raíces, de que se me pongan los pelos de punta al escuchar una gaita, de que la lluvia tenga un significado especial para mí, y de haber crecido entre mar, poalla y verde. Fue un trayecto para darme cuenta de que mi lugar son las montañas, que mis mejores momentos han sido entre ellas; y de que las puestas de sol son preciosas en Colorado, pero que no hay ninguna más bonita que la de Galicia. Que, de vez en cuando, se echa de menos el olor a eucalipto, o las simples Cíes de fondo; pero también que, una vez anochece, las estrellas brillan igual que lo hacen sobre Borbén. Y no voy a decir que es un sentimiento libre de morriña, porque la hay, pero es un sentimiento de hogar; hogar como el que también se está convirtiendo este sitio, en el que ya siento que voy a dejar un pedacito muy grande de mí.

El sábado tuvimos nuestro primer partido: esta vez en casa y contra Dove Creek. Volvimos a perder, pero me lo pasé muy bien: al ser en nuestro instituto, había muy buen ambiente, música e incluso mascota. Cuando las del equipo de Varsity empezaron su partido se les hizo un pasillo e hicieron una entrada muy chula en la pista. También hay que decir que, en ambos partidos, se paró la actividad para mirar a la bandera, poner la mano en el corazón y escuchar el himno, y esto es algo que me parece precioso. Una pena que no se pueda hacer en España.




Después de esto, tuvimos la cena de equipo semanal; esta vez la tuvimos en nuestra casa. Cenamos spaghettis y pan de ajo y, aunque no éramos muchas, lo pasé verdaderamente bien. Una de ellas ya podía conducir sin la compañía de un adulto, por lo que nos llevó a todas a Sonic's a por helado. Aún me tengo que acostumbrar a ver a gente de mi edad conduciendo y, francamente, he de decir que lo hacen mejor que muchos adultos (abuelo, sabes que te quiero, pero lo de no salirse del carril nunca ha sido tu fuerte).



El resto de la noche se basó en charlas y empezar a ver una peli. Ya lo decía en la entrada anterior: aunque me mate, no podría estar más contenta de haberme metido en el equipo y de los momentos que estoy pasando gracias a este deporte.

También esta semana se ha cumplido un mes desde que pisé América por primera vez, y creo que incluso vosotros podéis ver, a través de las entradas, como me he ido adaptando. No voy a decir que ya lo esté al 100%, pero sin duda miro hacia esas dos primeras semanas y noto cómo ha habido un cambio abismal, pero tampoco puedo esperar a ver cómo sigo mejorando. He aprendido a valorar todo lo que tengo allí, pero, si muchas personas no se dan cuenta de esto hasta que lo pierden, yo puedo decir que lo he hecho tan solo dejándolo en "pausa", y eso me alegra mucho Ha habido muchos momentos de decir: "cómo te has complicado la vida", porque sin duda habría sido más fácil y más cómodo quedarme en casa, con mi idioma, mi colegio y mi rutina; pero la vida no está hecha para vivirla en un solo lugar, y, sin duda,  por muy difícil que sea a veces, esta es la mejor decisión que he tomado nunca.

¡Hasta la semana que viene! ❤️




20/8/17

(+27) IF YOU TAKE AWAY THE LOWS, YOU WON'T EXPERIENCE THE HIGHS

18:49 2 Comments



Tercera semana de colegio y ya voy pillando el ritmo: las clases se pasan más rápido, sé lo que tengo que hacer y me voy ubicando en todas las asignaturas.

Lo más destacable de las clases fue que el miércoles y jueves, durante la hora de estudio, algunos de los alumnos de Periodismo nos ofrecimos voluntarios para ayudar a un profesor a montar un vídeo para un campamento que quieren organizar. Lo único que tuve que hacer fue sujetar unos carteles mientras las personas iban leyendo el texto pero, aparte de destrozarme los brazos, me lo pasé bastante bien.

El lunes empezaron oficialmente los entrenamientos de volleyball y, para motivarnos, una de nuestras entrenadoras nos dio a cada una una cajita de chicles con un mensaje y la palabra de la semana: "entusiasmo". Lo estaréis leyendo y pensaréis "qué tontería", pero no, se toman muy en serio el trabajo en grupo, se animan unas a las otras constantemente y se esfuerzan un montón en crear una buena armonía en el equipo; de hecho, lo pude vivir en primera persona: cada miércoles vamos a dedicar una hora al "fitness assessment", anotando nuestros resultados y viendo si evolucionamos semana a semana. La cosa es que tenía que correr una milla: si me conocéis bien, sabréis que yo me ahogo hasta después de bajar corriendo unas escaleras y, como no, cuando ya todas habían acabado, yo seguía corriendo (más bien andando) en el campo; en ese momento, una de las chicas, que ya había acabado su recorrido, vino a junto mía e hizo conmigo el último tramo; pero no solo fue ella: se le sumó el resto del equipo corriendo al lado mía. Y diréis: "Alessandra, eso ha sido patético". Y lo fue, pero ya que tengo asumido que no puedo correr más rápido, digamos que fue muy emotivo y pude ver la definición de "equipo" más clara que nunca.


El jueves el entrenamiento fue un poco más duro justo después de enterarme del atentado. Incluso a kilómetros de distancia, estas cosas siempre me han afectado mucho, y no pude quitar mi cabeza de España hasta que llegué a casa y pude ver todas las noticias.

Después del atracón de noticias, y obligándome a parar, porque leer todo aquello no estaba ayudando,  empezamos a ver la película Belleza oculta, pero el sueño hizo estragos y la dejamos por la mitad.


El viernes me levanté bastante temprano y, después de acabar La Bella y la Bestia, empecé la mañana de deberes.

Por la tarde, después del entrenamiento (porque aquí no tendrán clase los viernes, pero el deporte no lo perdonan), tuvimos nuestra primera cena de equipo en casa de Katie, una de mis compañeras. Tendremos una cada semana, y la verdad que fue muy entretenida: después de una cena mejicana, las entrenadoras nos dieron varios papeles y lecturas para nuestro archivador, que, como ya dije antes, es básicamente para mantenernos motivadas. La verdad es que estoy muy contenta de haberme metido en el equipo: a pesar de agotarme, todas las compañeras son majísimas y estoy segura de que muchos de los mejores recuerdos los tendré con esas chicas.

Al llegar a casa volví a jugar a la Wii: hacía años que no jugaba, y una partida al Mario Bros sentó muy bien. Unas canastas después, y tras terminar Belleza oculta, nos fuimos a la cama.



El sábado, aparte de más deberes, fue día de bolera. Ni siquiera hice un semipleno, pero me lo pasé muy bien. Me esperaba un sitio algo más diferente a la de España, pero parece ser que las boleras son iguales en todas las partes del mundo. Pero lo dicho, me divertí mucho.

El domingo no fue como de costumbre: la familia de Sara, la estudiante de intercambio italiana, me invitó a ir con ellos a Glenwood Caverns Adventure Park, un parque de atracciones en medio de las montañas. Dicho y hecho, allá me fui. Después de una hora y media de viaje llegamos y subimos hasta el parque en teleférico (aquí el nombre para esto es "góndola" o sea que podéis imaginaros mi cara cuando me dijeron que íbamos a subir las montañas en góndola).

Anna, Ashleigh, Sara y yo.


Nada más llegar, fuimos a la atracción más fuerte: solo decir que nunca se imaginaron que unas europeas pudiesen gritar tanto. Pero fue una pasada.



Después de una caída libre, pudimos comer y sacarnos fotos con un vaquero que andaba por allí y sus pistolas (sí, eran de verdad).


El resto del día se basó en muchas más atracciones, teatro en vivo, batalla de pistolas láser, un corto de Happy Feet en 4D en el que hasta nos salpicaron con agua y mi primer "snow cone": literalmente, es un cono de nieve y, aunque yo pensase que se iba a parecer más a un granizado, no, es literalmente como comer nieve.


Agotadas, volvimos a Grand Junction, y después de unas cuantas partidas al Mario Kart y un buen plato de Mac and Cheese (que ya se ha convertido en mi comida americana favorita), aquí estoy otro domingo más, con una semana bastante ajetreada por delante.

Esta vez me despido con e título de esta entrada: algo que dijo mi profesor de Filosofía el otro día en clase y que tuve que correr a anotar en la agenda...

"If you take away the lows, you won't experience the highs"



Que es algo así como: "si eliminamos los momentos bajos no experimentaremos los altos".

De momento, de mis profesores favoritos.

¡Hasta la semana que viene! ❤️