7/1/18

(+168) FINAL DEL WINTER BREAK

17:25 0 Comments

Los primeros días del año consistieron en, al margen de algunos recados y compras, muchos paseos en bicicleta con mis host sisters. La verdad es que andar en bici alrededor del vecindario es algo que me encanta, ya no solo porque me siento como en una película de los domingos de Antena 3, sino también porque es algo que siempre he hecho en mi aldea y a lo que me encanta volver.

Tanto el miércoles como el jueves tuvimos entrenamientos de baloncesto para volver un poquito a la rutina y, aunque costó un poquito más de lo normal, sentó muy bien volver a estar en activo; el objetivo de estos dos días era prepararnos para nuestro primer partido del año, que fue el viernes. El equipo JV no jugó, por lo que solo jugué en Varsity y, como ya es de costumbre, perdimos (os podéis ir haciendo a la idea de que ganar no es algo que solemos hacer, pero estamos trabajando en ello). Aún así, como todos los partidos en casa, fue una tarde muy divertida.

Al día siguiente nos levantamos temprano ya que la mayor de mis host sisters tenía el primer partido de un torneo de volleyball que duraría todo el fin de semanas; después, yo fui hasta el colegio ya que salíamos hacia Paonia, a unas dos horas de Grand Junction, para el primero partido JV  del año y el segundo de Varsity. La sorpresa del día fue que, por primera vez, fui titular en el equipo de Varsity, y no os imagináis la muchísima ilusión que me hizo. Aún así, la anécdota del día fue lo nervioso que se puso el chico que anunciaba los nombres de las jugadoras al encontrarse con mi nombre y los dos apellidos; la verdad es que siempre es un momento divertido porque, lógicamente, no saben cómo pronunciarlo, pero es que en este partido lo fue más que nunca, y es que el pobre se paró en seco y hasta llamó a mi entrenador para que le ayudase.

Pero sin duda alguna, lo más especial del día, y sin duda mi regalo de Reyes, fue llegar a Grand Junction y encontrarme la ciudad teñida de blanco debido al montonazo de nieve que estaba cayendo (a mí me pareció mucho, aunque para la gente de aquí era muy poquito). A pesar del frío, la ciudad estaba preciosa, por lo que terminamos el día con batallas de bolas de nieve y chocolate caliente.



El domingo fue día de volleyball, como los de hace meses, y es que lo pasamos mayoritariamente en la universidad de la ciudad, CMU, viendo los partidos del torneo que os mencioné antes. Estuvimos en un montón de ellos, pero volvimos a casa un poco antes de que acabase para preparar todo para la vuelta a las clases.



Después de dos semanas, empieza el segundo semestre y la verdad es que lo empiezo con muchas ganas y curiosidad por ver cómo serán las nuevas asignaturas (Tragedia Griega, Filosofía II y Computer Literacy, que es algo así como Informática). Espero que hayáis pasado unas muy buenas fiestas y os mandó muuuuchos ánimos para la cuestecilla de enero y vuelta al cole.

¡Hasta la próxima semana! ❤️

1/1/18

(+162) FIN DE AÑO, AÑO NUEVO

12:33 0 Comments


El miércoles fue día de relax y de estar por casa, por lo que me decidí a preparar las cajas de pan de queso, algo muy típico brasileño que en mi familia nos encanta, que mi madre me había mandado desde España. Nunca los había preparado yo sola y creo que me salieron decentes (no es que tenga mucha ciencia prepararlos, no os creáis que tengo yo alguna habilidad en la cocina) aunque me pasé un poquito con la cantidad, ya que la cosa es comerlos calentitos pero es imposible comerse unos cuarenta sin que se enfríen.

El jueves volvimos a ir de compras y aprovechamos para dar unas vueltas por el centro comercial; la verdad es que cuando me hablaban de lo desastroso que es diciembre para la cartera no me lo creía, pero doy fe. El viernes, después de parar a por Starbucks, acompañé a mi host mom y a dos de mis host sisters a la peluquería, donde estuvimos unas cuantas horas, lo cual a mí, fan de las conversaciones de peluquería, no me pareció un mal plan.

Para cenar fuimos al que ha pasado a ser uno de mis restaurantes favoritos y no por la comida, sino por los cocineros. Era un restaurante japonés de estos en los que las mesas son como islotes con una "parrilla" en el medio, y te puede tocar cualquier persona al lado; tú pides y luego el cocinero viene y te prepara todo delante tuya, pero es que además lo hacen con un montón de bromas, trucos y demás parafernalias súper divertidas. De verdad que espero que abran algo de este estilo pronto en Galicia.


Al terminar, por si no había sido suficiente comida, fuimos a una heladería muy popular aquí que hace unos helados riquísimos.


El viernes cogimos nuestras bicis y fuimos al parque que hay muy cerquita de nuestra casa y al que nunca había ido; la verdad que me hubiese encantado que mi hermano estuviese allí, porque era enorme y, conociéndolo, le hubiese encantado. Mientras que en España te encuentras un parque para niños en prácticamente cada calle, aquí, de este estilo, yo solo he visto este, que probablemente es equiparable a diez parques pequeñitos en España juntos, con sus pistas de tenis, campo de béisbol, su laguito con patos... vamos, una cucada.

Ayer fue fin de año y, aunque en España es prácticamente tan grande com Navidad, por no decir más, aquí no se le da tanta importancia. Sí, alguna gente tendrá fiestas en casa, pero no es ni de lejos tan importante como lo es para nosotros.

Por la mañana di unas cuantas vueltas al vecindario en bicicleta y visité a la abuela con la menor de mis host sister y más tarde, después de hacer algunas compras y, como no, ir a Starbucks, a las cuatro de la tarde, las doce en España, tanto mi host family como yo conectamos con España para tomar las uvas todos juntos, con Anne Igartiburu en un lado de la pantalla y el salón de mis abuelos en la otra. Aunque yo lo tenía puesto en directo, la señal no nos llegó a los dos en el mismo momento, por lo que toda mi familia en España empezó cuando nosotros aún íbamos por los cuartos, y al final terminé un poco a destiempo, pero fue un momento memorable, especialmente porque las uvas eran gigantescas. La verdad es que fue súper divertido y me encantó poder hacer esto con las dos familias, como una forma de unirlas, y para no perder la tradición ni arriesgarme a tener mala suerte en el 2018.



El resto del día se basó en ver una película, cenar como cualquier otro día y, a las diez, ver la bola caer en Nueva York, que está dos horas por delante nuestra. Cuando os digo que no le dan mayor importancia no bromeo, y es que el cambio de 23:59 a 00:00 ocurrió mientras veíamos High School Musical, con la mayor parte de la gente ya en cama y sin mayor emoción más que la mía. Aún así, ha sido un fin de año entretenido, diferente y divertido. 

Acabé así el que sin duda ha sido el mejor año de mi vida, que lo despedí con este textecillo en Instagram que os pongo por aquí:

Y se termina hoy el que ha sido sin duda el mejor año de mi vida hasta la fecha: un año que empezó con la noticia de que podía cumplir el que había sido siempre mi sueño, en el que conocí a mucha de la gente que espero que siga mucho tiempo en mi vida y en el que también aprendí quienes no valían la pena, porque cuando dicen que la distancia aclara la vista no pueden estar más en lo cierto. Un año en el que me he sentido más afortunada que nunca por mi familia y amigos, y en el que también he aprendido a vivir lejos de ellos. Un año en el que aprecio mi hogar como nunca, pero en el que también he encontrado un segundo hogar a miles de kilómetros del primero. El año en el que más he llorado, lo cual nunca ha sido algo propio de mí, pero en el que más feliz he sido con diferencia, porque muchas de esas lágrimas eran de alegría a causa de estar delante de lo que siempre había sido mi sueño. Un año en el que he sentido despedidas y lo que irse significa, pero que me ha dejado muy claro que volveré y me marcharé otra vez en algún momento, y que me ha dejado con todavía más ganas de conocer y ver mundo. Cuando era pequeña siempre me daba pena acabar los años, y no voy a decir que no me da pena cerrar este 2017 que siempre recordaré con tanto cariño, o sea que al 2018 solo le pido que no me defraude ❤️🤞🏻

No me olvido de que os dije que iba a escribir una reflexión de mis primeros cinco meses, y lo haré, no sé cuando, pero estoy segura que lo haré, aunque os aseguro que este mes de enero pinta muy ajetreado.

Espero que hayáis tenido una fantástica entrada de año y que disfrutéis mucho de los Reyes y las últimas fiestas.

¡Hasta la próxima semana! ❤️



26/12/17

(+156) ¡NAVIDAD!

18:31 0 Comments


Aunque la semana fue la última del cuarto y por lo tanto tuvimos algunos de los exámenes finales, fue una semana muy relajada y entretenida en el instituto, especialmente los dos últimos días de clase.

El miércoles, en clase de Francés, fuimos cantando villancicos a otro par de clases, y la verdad es que fue muy gracioso, porque hasta nos pusimos nuestras bufandas y abrigos para hacerlo. Después de entrenar en la iglesia en la que habíamos tenido algunos entrenamientos de volleyball y que tiene un gimnasio bastante grande, fuimos a hacer las últimas compras navideñas y terminamos de preparar postales y demás regalos.

El jueves fue sin duda uno de mis días favoritos en todo lo que va de curso. Al ser último jueves de mes, tendríamos subida de bandera, pero el tiempo no lo permitió y toda la banda nos sorprendió en medio de clase de teatro llenando el pasillo de un lado a otro tocando la fight song del instituto, con la directora cantándola por el megáfono. Después en Latín jugamos al jeopardy, que es uno de estos concursos de la tele que llevan tantos años existiendo que ya han pasado a ser juegos habituales, como el Pasapalabra en España, por ejemplo. Lo más especial del día ocurrió en uno de los cambios de clase y es que, aunque yo ya había visto nieve, nunca la había visto caer, o sea que os podéis imaginar mi emoción cuando una de mis amigas me avisó de que estaba nevando y, tras suplicarle a una de mis profesoras, salimos afuera durante un buen rato; os puedo asegurar que me pasé casi toda la clase al lado de la ventana, porque era precioso. En Francés tuvimos "día cultural", por lo que todos llevamos comida para compartir, en Periodismo el profe pidió pizza para todos, y, antes de volver a casa, nos dieron más dulces por los cumpleaños del mes de Diciembre, por lo que os podéis imaginar que acabé el día hartísima de comida.

Después del instituto, fui al cine con algunas de mis compañeras de baloncesto, ya que no tuvimos entrenamiento. La película que vimos fue la nueva de Star Wars y, pese a mis ganas de que me gustase, no me enteré de nada y me aburrió soberanamente, pero pasé un buen rato (y una buena siestecilla).


El viernes fui con mis host sisters al centro comercial para comprar nuestros amigos invisibles, ya que es tradición familiar hacerlo cada año por Navidad.

El sábado fui a una fiesta de Navidad en casa de Sara, la estudiante italiana. Había un montonazo de gente y lo pasé muy bien; además, participamos en el White Elephant, que es una especie de amigo invisible pero mucho más divertido; os explicaría como funciona, pero es muy lioso, o sea que os dejo aquí un enlace. También nos hicimos el intercambio de regalos entre las estudiantes de intercambio, y nos reímos muchísimo porque intentamos hacer regalos muy significativos respecto a cosas que nos pasan día a día. Fue una noche súper divertida y la disfrutamos muchísimo.



Me quedé a dormir allí, y a la mañana siguiente me recogió mi host dad y nos dirigimos a casa, no sin antes parar a por Donuts, para preparar la Nochebuena. Alrededor de las dos de la tarde, fuimos a casa de la abuela materna, donde cenamos lo que es tradición en la familia: hamburguesa y chilli con Fritos (no son los pimientos chilli, sino que el chilli es un plato muy típico aquí en Colorado y sin duda uno de mis favoritos) y abrimos nuestros primeros regalos. Al acabar, fuimos al cine a ver la nueva versión de Jumanji, que de verdad os recomiendo que veáis porque es divertidísima; además, este cine tenía asientos declinables y con un montón de espacio entre filas; esta vez la película me encantó, pero qué bien me habrían venido esos asientos para mis cabezaditas durante Star Wars.

Al llegar a casa, intercambiamos nuestros amigos invisibles y, como es muy típico aquí en América, abrimos uno de nuestros regalos, que fueron pijamas para todas. Fue un momento muy bonito y familiar, y después nos acostamos temprano y dormimos todas en la misma habitación (para facilitarle el trabajo a Santa). Si algo me ha encantado de estas Navidades es volver a vivirlas con alguien en casa que aún cree en la magia de ellas.



Por la mañana temprano, bajamos al salón para abrir nuestros regalos. Como manda la tradición, teníamos nuestros calcetines llenos de chucherías y detallitos, y Santa Claus dejó un regalo para cada una, sin empaquetar, debajo de ellos. Tras esta primera sorpresa, tocó abrir las decenas de paquetes que llevaban adornando la base del árbol varias semanas y que eran los regalos de mis host parents, ya que aquí los principales regalos son de los padres, y no de Papá Noel como en España.


Al terminar, más de una hora después, tomamos un desayuno especial: hashbrown casserole. No sé cómo explicaros lo que era, pero estaba muy rico y seguro que si lo buscáis en Google os lo explican mejor de lo que yo podría. Al acabar, empezamos a preparar todo para la cena de Navidad (aquí la cena fue alrededor de las tres, no es que me haya saltado yo unas siete horas). Varios de sus familiares vinieron y fue una cena muy entretenida. Desde el principio me habían advertido que las Navidades iban a ser muy duras y tristes, y la verdad que me sorprendió ver lo bien que las afronté y lo mucho que las disfruté.


Hoy, martes, se ha basado en hacer las compras post-navideñas y algunas devoluciones, y por fin he tenido un poquito de tiempo para poner el blog al día.

Hace ya más de cinco meses que llegué a Estados Unidos, lo cual es prácticamente la mitad de mi experiencia aquí. Podría decir ahora alguna cosa sobre eso, pero creo que tengo tanto que decir que haré una entrada específicamente hablando de cómo me siento, cómo he cambiado y todo lo que significan para mí estos cinco primeros meses en América.

¡Espero que vuestras Navidades hayan sido muy especiales y os deseo unas muy felices fiesta y buena entrada del 2018!

¡Hasta la próxima semana! 




17/12/17

(+147) FELICIDAD

18:06 0 Comments


La semana en sí transcurrió, como ya es costumbre, con mucha normalidad; ha sido la penúltima antes de las vacaciones, por lo que ha sido bastante ajetreada. El miércoles sacamos las fotos para baloncesto, pero eso es lo único que se salió de la rutina.

Mi familia mandó una caja con dulces navideños y regalitos de España hace ya unas cuantas semanas, pero, si bien no hubo problema para sacarla de España, ha estado en aduanas durante muchísimos días y no solo ya dábamos toda la comida por perdida, sino que casi estábamos seguros de que los regalos tampoco iban a llegar. 

El miércoles recibí un correo comunicándome que la habían declarado en estado de abandono y la verdad es que me dio un montonazo de pena, no por los regalos ni la comida, sino por toda la ilusión, y esfuerzo económico en un mes como diciembre (porque mandar una caja a USA no es moco de pavo) que habían puesto ellos en enviarme un trocito de España por Navidad.
El jueves, al llegar a casa, casi se me salieron los ojos del cuerpo al ver una caja que de inmediato supe que era la mía: el celo de Star Wars que mi hermano me dijo que le habían puesto y el logo de "Correos Express", que de Express tuvo poco, en uno de los laterales. Pues si ya os dije que los ojos se me habían salido del cuerpo, imaginaos mi reacción cuando, ya dándola totalmente por perdida, me encontré con toda la comida: mazapanes, turrones, mis aceitunas de anchoa... Los regalos esperarán debajo del árbol hasta el día 25. Ahora, mientras me tomo un polvorón con un trocito de Suchard, sí que puedo decir que es Navidad.


Después de toda esta emoción, fui con unos amigos al centro comercial, donde cenamos e hice compras navideñas para mi host family. Jamás me hubiera esperado que fuese tan complicado, y me hubiera pasado muchas horas más buscando los regalos perfectos, pero, tras unas cuatro horas, quedé bastante contenta con las compras y espero, de corazón, que les gusten.

El viernes, después de aprovechar que no estaban en casa y empaquetar todos los regalos, me dirigí al colegio ya que alrededor de la una partíamos rumbo a Dove Creek; allí, se celebraba un mini torneo de baloncesto para los equipos de Varsity al cual me hizo un montón de ilusión que me convocasen, ya que los entrenadores solo llevaron a once jugadoras. A pesar de que es un pueblecito en Colorado, tanto el hotel como la mayor parte del trayecto estaban en Utah, ya que, por tema de carreteras, era la forma más práctica de llegar allí. Tras dejar todo en nuestro hotel en Monticello, nos dirijimos al insituto donde se jugaban los partidos y donde nosotras jugamos al poco de llegar con el equipo de Dove Creek; fue uno de nuestros mejores partidos y, aunque perdimos, superamos con creces nuestros marcadores anteriores. 



Nos quedamos súper contentas y, aunque los chicos se quedaron jugando, nosotras nos fuimos al hotel a cenar pizza. Después de algo de charla, nos fuimos a la cama temprano (el aguante de los americanos es nulo y el mío, después de casi cinco meses, es bastante patético también).

Tras desayunar en el hotel, fuimos a entrenar un poco al instituto de Monticello, donde nos dejaron todo el gimnasio para nuestro equipo; tras comer unos bocadillos del Subway, nos volvimos a dirigir a Dove Creek para nuestro segundo, y último partido, esta vez contra Debeque, contra los que en total jugamos tres veces en toda la temporada. Aunque lo hicimos bastante mejor que nuestros primeros partidos, fue mucho peor que el viernes, y la verdad es que nos quedamos un poco chafadas. Tras ver a los chicos jugar, pusimos rumbo de vuelta a casa.



Tras una parada en el McDonalds de Moab para cenar, llegamos a Grand Junction alrededor de las ocho. Mi coordinadora me había invitado a dormir a su casa, por lo que ella me vino a recoger; después de parar en el supermercado para comprar helado, nos fuimos a su casa y, después de hacer no sé cuántos copos de nieve de papel, vi Mean Girls por primera vez (francamente, no sé cómo no la había visto antes, porque me encantó). Al terminar pusimos una peli navideña, pero nos quedamos dormidas antes de terminarla.

Hoy por la mañana preparamos pancakes para desayunar y luego fui con mi coordinadora y su marido a desayunar unos donuts a un local precioso al lado del estadio de béisbol.



Para terminar la semana, por la tarde fui al cumpleaños de Rachael, una de mis compañeras de instituto. Fue en la bolera y conocía a todos los invitados, por lo que lo pasé muy bien.


Quién me iba a decir que iba a tener una semana tan buena a las puertas de la Navidad, pero sí: ha sido una de mis mejores semanas aquí y una de las que más he disfrutado. Con la última de colegio a la vuelta de la esquina, os deseo toda la suerte del mundo con los festivales de Navidad, compras, comidas y, sobre todo, aunque solo sea por un reintegro, con la lotería.

¡Hasta la próxima semana! ❤️

10/12/17

(+140) NUEVAS EXPERIENCIAS

13:20 0 Comments




A veces no todo va como queremos y el domingo pasado, por primera vez, se me hizo imposible escribir la entrada de la semana, o sea que en esta entrada os resumiré un poquito estas dos últimas. He aprendido que hasta cuando una cree que no está aprendiendo, aprende, y que un pequeño tropiezo no significa un error, y mucho menos a los 16 años, sino que es solo un accidente del que se coge carrerilla y energía.

Pero no os preocupéis que yo sigo muy bien por estos lares y estas dos semanas han pasado muchas cosas interesantes. 

Durante toda la semana pasada, las otras dos estudiantes de intercambio de mi instituto y yo fuimos por varias clases del colegio enseñándoles a los niños unas presentaciones sobre nuestro país, lo cual fue algo que encantó hacer: responder a las preguntas de los niños y enseñarles un poquito de mi cultura; además, tras haberlas escuchado unas veinte veces, ahora mismo ya soy una experta en las culturas de Serbia e Italia también.



El jueves, Zaira, una de las becadas gallegas, tenía una excursión para visitar la universidad que hay en Grand Junction, por lo que nos pudimos ver; aunque no fue mucho tiempo, me hizo un montón de ilusión y fue un gusto poder hablar largo y tendido, ponernos al día, sacarnos las fotos del turno y, en general, ver a alguien de mi vida en España y disfrutar del acento gallego, que siempre sienta bien.



El viernes por la mañana tuve que ir al colegio para ayudar a preparar los decorados para la obra de Navidad. La verdad es que quedaron preciosos y los pasamos súper bien; además, la profesora, que es un cielo, compró pizza para todos, o sea que os podéis imaginar que no hubo queja.


Después tuve mi primer partido de baloncesto. Como pasaba en volleyball, hay dos equipos: JV y Varsity, y, aunque en volley solo jugué en JV, en baloncesto soy swinger: juego en JV, generalmente de titular, pero también entro en Varsity, aunque juegue menos. La verdad es que me hizo muchísima ilusión cuando me lo dijeron, porque, pues por ejemplo, en el partido de Varsity hacemos una entrada especial, anuncian nuestros nombres, escuchamos el himno y, en el de este viernes, hasta tocó la banda del colegio, lo cual lo hace todo mucho más "americanada". Perdimos ambos, pero yo me lo pasé súper bien.


El sábado íbamos a ir a la parade of lights, que es como una cabalgata con carrozas muy iluminadas; había un montón de gente y aparcar se hizo imposible, por lo que, a pesar de que vi algunas por la carretera, no pudimos ir; el "plan b" fue ir a Hobby Lobby, una tienda que me encantó, y buscar nuestros ornamentos para el árbol. Además, al llegar a casa me enseñaron el que han encargado con los nombres de la familia, lo cual es una tradición aquí, y me pareció precioso el hecho de que me incluyesen.



Esta semana, el miércoles, tuvimos nuestro segundo partido, esta vez en Debeque, no muy lejos de aquí. Volvimos a perder pero también lo disfruté mucho; además, probe los walking tacos, que es básicamente una bolsa de Doritos con carne y queso, o cualquier otra cosa que se le quiera poner, dentro. Como dato curioso os digo una cosa: los Doritos ya me encantaban en España, pero los de aquí están mucho más ricos.



El jueves, después del entrenamiento, fui con Hannah, la mayor de mis host sisters, al centro comercial, donde hicimos algunas compras navideñas y cenamos juntas.



El viernes, por fin, llegó uno de los eventos que con más ganas había esperado: Denver. Por la mañana nos recogió Michele, una de las coordinadoras de la zona, y pusimos rumbo a la capital del estado. De lo mejor de este viaje fue sin duda la compañía: en esa furgoneta, además de dos españoles más, había otros estudiantes de Egipto, Alemania, Tailandia... y todos conectamos muy bien. Cuando eres exchange students, es imposible no conectar con gente que está pasando por lo mismo y viene con perspectivas culturales muy diferentes, pero a la vez también muy parecidas a la tuya; y, sobre todo, con mentes muy abiertas y ganas de pasarlo bien.


Como estudiantes de intercambio, tenemos que realizar determinadas horas de voluntariado al año, y en Denver, como en muchos otros sitios, se lleva a cabo la Operation Christmas Child: todas las personas que quieren pueden enviar una caja de zapatos llena de regalos que se les entregará, por Navidad, a niños necesitados. Nosotros tuvimos la oportunidad de participar en la "cadena de montaje" de los paquetes con cajas, revisando el contenido y asegurándonos de que iban bien cerradas. Además de muy entretenido, fue una experiencia preciosa y en la que pude conocer a muchos otros estudiantes (¡y reencontrarme con Zaira!). Tengo que informarme y ver si también hacen este proyecto en España, porque me encantaría colaborar muchos años más.


Tras pasar toda la tarde en la nave donde hicimos eso, fuimos al hotel, que era una pasada. Nos abrieron la piscina hasta más tarde de las once y, evidentemente, unos 30 extranjeros se lo pasan muy bien juntos, por lo que nos divertimos un montonazo.

El sábado por la mañana, con no muchas horas de sueño encima, fuimos a desayunar a McDonalds y luego a lo que los americanos llaman un "centro comercial al aire libre", pero que en realidad es un conjunto de calles con tiendas entre las que puedes caminar, lo cual, aunque para nosotros es lo más común, no es muy frecuente aquí.


Tras esto, nos despedimos de los otros estudiantes de intercambio que no venían en la misma furgoneta y fuimos al Colorado Mills, un centro comercial enorme donde comimos e hicimos más compras.

Fue un viaje muy intenso pero breve, por lo que después de esto ya pusimos rumbo de vuelta a nuestras ciudades. Pudimos disfrutar de un paisaje impresionante porque, si Colorado ya es bonito de por sí, nevado lo es todavía más. Tras un par de paradas y una cena en Wendy's, llegó el momento de despedirnos con las ganas, y esperanza, de volvernos a ver en no mucho tiempo.

Y esto ha sido todo por estas dos semanas que, como veis, han sido bastante intensas. Quedan otras dos semanas de colegio y, con ellas, un montón de proyectos y exámenes, pero también algún que otro plan que pinta muy bien.

¡Hasta la próxima semana! ❤️